VIII PRESENTACIONES
Ya es de día, y este chico de pelo plateado, del mismo tono que mis
mechas plateadas, sigue dormido en mi jergón de la cueva. Parece que ya se despierta. Se incorpora asustado, su respiración
esta agitada y jadea un poco, como si estuviese fatigado. No quiero saber como se pondrá cuando repare en mi presencia… Lo
primero que hizo fue mirarse las manos, suspiró aliviado. Se dio cuenta que
estaba en un lugar extraño. Tocó la cama sin saber donde estaba y luego miró a
su alrededor, recopilando información. Finalmente reparó en mí. Y como me
imaginé gritó con todos sus pulmones y se puso pálido. Menudo alboroto está armando. Una bandada de pájaros huye en
desbandada cerca de aquí, asustados por el repentino grito.
– Eh, eh, tranquilo, no te pongas así. No te haré daño. Sino, no
estarías vivo ahora y en mi cama.
– ¿En tu cama? ¿Quieres decir que esta cueva es tu casa? –Preguntó
incrédulo.
– Sí –Contesté lacónicamente.
– Muy bonita, jeje –Estaba nervioso sin duda. Suele pasar cuando
la gente ve por primera vez mi nuevo color de piel azul oscuro, mis alas del
tamaño de una persona alta aún estando plegadas. Ya acabé mi transformación en
este mes, Yian no cree que vaya a cambiar más. Y él todavía no ha visto la
cola, que medirá algo más de un metro y está acabada en una punta de flecha.
Esa punta es de algo parecido a hueso sólo que de color plateado y
increíblemente más duro. Más que un hueso me recuerda a un metal, como el de mis
dagas, afilado y brillante. Sólo difiere en que es mucho más ligero y que forma
parte de mi cuerpo.
– ¿Qué tal te encuentras? –Le pregunté interesada.
– Bien, gracias. ¿Te hice daño anoche? ¿Qué paso?
– Tranquilo, por suerte te encontré antes que los cazarecompensas
y que causases estragos en la ciudad. Sólo tuve que controlarte un poco, ya que
la batalla difícil la tenías tú. Iré a cazar algo de carne, espérame en la cama
y no toques nada. Tú y yo tenemos que hablar –No le sugería nada, era un deber,
una orden. Por su bien que no me tocara
nada, ya que no me gusta que toquen mis cosas.
Dicho eso salí de la cueva a cazar algo y volver cuanto antes,
desplegué mis alas y comencé a volar. No
confío mucho de ese chaval… Un ser humano aterrado y confuso es impredecible.
IX RECOMPENSA
Esa chica, o lo que sea da miedo. Tiene alas y es azul como la
noche. Pero sin duda me ha cuidado esta
noche, o al menos eso dice. Estoy perfecto y por lo que me ha dicho no he
causado estragos. Eso es bueno. Pero
ahora me preocupan más otras cosas. Esa chica, al igual que yo, no parece
completamente humana. (¡Que no, vamos! Si
ella es humana, yo soy de las estrellas) Pero tiene un par de mechones del
mismo tono que mi pelo plateado (Y ese no es un color común) Además no sé por
qué preocuparme, dijo que hablaría conmigo y algo me dijo de ir a cazar. Con un poco de suerte y ponerle carita de
cordero degollado a lo mejor me da algo de comida (Mi estómago ruge más que
nunca, está muy hambriento) Sopesándolo todo… Me quedo aquí. No pierdo nada.
Aún así quiero investigar un poco los alrededores de aquí y las cosas que
posee. Me había desnudado de cintura para arriba, había dejado mi ropa en una mesilla
cercana y junto con mis pertenencias. Reparé en una venda en mi brazo, justo en
el lugar donde me había mordido el Lobo en sueños. Esto quiere decir que lo que me pase con él en sueños afecta a la
realidad… He de tenerlo en cuenta. Me vestí y me asomé a la salida de la
cueva. Para mi asombro daba al claro donde había cenado. Eso quiere decir que ésta
es la cueva que ví y que atribuí a algún animal. Entre de nuevo. La chica tenía
una capa, unos guantes y un sobrero todos ellos escarlata sobre una silla. En
una estantería tenia varios libros. “El arte de la espada” “Lucha sin armas” y
más del tipo, pero me asombró algo más: “Leyendas de hoy y de ayer”, “Seres de
mitología”… Parecía que le gustaban este tipo de cosas raras (No sé por qué
digo raras si yo esto lo he estado estudiando toda mi vida…) Seguí mirando.
Encontré una especie de escritorio. Encima había un folleto. Era uno de busca y
captura. ¡Era el mío! Era la primera vez que lo veía detenidamente, ya que al
que se lo cogí prestado lo tenía arrugado y medio roto. Tiene un retrato
bastante logrado. Me imagino que había
hecho algún compañero mío de la escuela. Sin duda alguna dejaba claro como
era facialmente pero no tenía el pelo plateado, lo cual podría ayudarme a huir (Por fin algo de suerte). Sobre la foto
ponía “Se busca, vivo o muerto, por licantropía y asesinato. Peligroso.” Y
debajo de la foto “Recompensa: 100 lodes” Entendí todo de golpe. La chica no me
había salvado. ¡Me iba a llevar a la perdición! Mire a mi alrededor y vi un
cinturón con muchísimas dagas. Los libros, las dagas… Sin duda era una asesina
a sueldo. Cogí una de las dagas del cinturón y me escondí. Asesinarr o ser asesinado,
y no iba a morir así como así, aún tengo que cumplir una promesa.


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